Una punción lumbar (o punción espinal) es un procedimiento que se hace para extraer una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo (LCR) de la parte inferior de la columna vertebral. El LCR es el líquido que rodea al cerebro y la médula espinal, y contiene proteínas, células y otras sustancias biológicas que son extremadamente importantes y útiles para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Durante el procedimiento, se inserta una aguja entre dos vértebras de la parte inferior de la espalda y dentro del conducto vertebral espinal que contiene el LCR. En la parte inferior de la página siguiente, encontrará el enlace a un video sobre la punción lumbar, de un autor no afiliado a ALL ALS.
Paso 1: usted se sentará o se acostará en una posición que amplíe el espacio entre las vértebras de la parte inferior de la columna.
Paso 2: se limpiará la piel de la parte inferior de la espalda para reducir el riesgo de infección. Luego, se usará una pequeña aguja para inyectar anestesia local (como lidocaína) con el fin de adormecer el área. Usted sentirá un pequeño pinchazo o una sensación leve de ardor.
Paso 3: después de adormecer el área, se insertará con sumo cuidado una aguja delgada en el conducto vertebral. Si el LCR no se puede extraer en el primer intento, la aguja se puede reajustar.
Paso 4: las gotas de LCR se recogen en tubos. Este proceso lleva de 5 a 10 minutos, aproximadamente.
Paso 6: se retirará la aguja, se aplicará presión para garantizar que se detenga el sangrado, se le limpiará la espalda de nuevo y se le colocará un vendaje sobre el sitio donde se realizó la punción.
Por lo general, tarda de 20 a 30 minutos, con un período de descanso adicional después de la punción. La atención previa y posterior a la punción lumbar difiere de un centro a otro, pero, en general, la visita se extiende unos 90 minutos cuando incluye una punción lumbar.
Puede diferir según el centro, pero, por lo general, el investigador del centro, un neurólogo o un radiólogo se encargan de realizar la punción lumbar. Independientemente del título, la persona que realiza la punción lumbar siempre será un profesional de la salud con una elevada capacitación.
Por lo general, una punción lumbar no es dolorosa. La inyección del anestésico puede causar una sensación de “pinchazo” y puede picar brevemente. Además, puede sentir presión cuando se inserta la aguja raquídea. Si la aguja toca una de las terminaciones nerviosas que se encuentran en la base de la columna vertebral, es posible que sienta una breve molestia o una sensación de “descarga” en la pierna. Aunque esta sensación puede resultar alarmante, este breve contacto nervioso no es peligroso, ya que la parte inferior de la espalda se ubica por debajo de la médula espinal, no tiene nervios críticos y está cubierta de LCR protector. No existe riesgo de parálisis.
Dado que las células nerviosas del cerebro y la médula espinal están “cubiertas” de LCR todo el tiempo, este contiene los materiales biológicos más importantes e informativos para la investigación de la ELA, lo que incluye las células y las proteínas. Al estudiarse, estas células y proteínas pueden proporcionar información vital sobre la biología y la función de las neuronas motoras. De hecho, el LCR es tan valioso para la investigación neurológica que algunos neurólogos lo llaman “oro líquido”. Una sola donación de este “oro líquido” puede utilizarse en docenas de experimentos que pueden ayudarnos a mejorar nuestra comprensión de la enfermedad y a desarrollar medicamentos y tratamientos útiles.
Por fortuna, existen pocos riesgos. Los dolores de cabeza posteriores a la punción lumbar son el riesgo más común. En ALL ALS, este riesgo se minimiza mediante el uso de una aguja especial que, según se ha demostrado, reduce la tasa de dolores de cabeza posteriores a la punción lumbar. Con el uso de la aguja especial, menos del 5 % de las personas que se realizan el procedimiento presentan un dolor de cabeza luego de la punción lumbar.
RECORDATORIO: Si elige hacerse punciones lumbares, puede cambiar de opinión y excluir esta opción en cualquier momento y por cualquier motivo. Esta decisión no afectará su participación en ALL ALS.
El Consorcio ALL ALS y todos los estudios relacionados son financiados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), Subvención N.º 1OT2NS136938 y 1OT2NS136939.